bloqueo creativo

El monstruo del bloqueo creativo. Te enseño a vencerlo. (¿Parte I?)

¿Te suena el bloqueo creativo? Delante de ti hay un espacio en blanco. Da igual que sea un folio, la pantalla del ordenador o la ventana. Tú solo ves blanco por todos lados. Un vacío que espera (y debe) ser llenado con palabras, dibujos, fotografías, ¡O CON LO QUE SEA! Pero lo único que llega a tu mente es la reverberación del flujo sanguíneo en tus oídos y unas vocecillas distantes. «¿Qué es eso?», piensas mientras giras sobre tus talones. Sigues las vocecillas hasta la despensa, abres la puerta y entonces lo ves; un paquete de galletitas con chocolate que corea tu nombre en un tono agudo. «¡Eso es! ¡Me falta azúcar!», razonas, en un burdo intento por justificar la ingesta desmedida de unas calorías que no necesitas.  

Diez minutos después, con boceras negras y el rastro del bolo alimenticio aún pegado a tus muelas, te sientas frente a lo que sea que tengas en blanco.  

El déficit de azúcar ya no es una excusa. El ruido tampoco, el vecino hace horas que dejó de dar (¿saltos?) en su cama. Es imposible que te distraiga Netflix (lleva semanas sin estrenar algo que merezca la pena ver), y te has pasado Facebook, Twitter e Instagram tantas veces que la pantalla del móvil está erosionada de hacer scroll, más que esos vaqueros de hace diez años que no tiras «por nostalgia».  

Nada puede interponerse entre tú y tus ideas. O eso crees, porque el monstruo del bloqueo creativo sigue ahí. 

Tranqui, he escrito esto para ayudarte

Para vencer al enemigo, debes conocerle antes. Conozcamos al horror, a la bestia, al ente: al monstruo del bloqueo creativo que se esconde tras tu frente.

¿Qué haces leyendo esta línea? ¡Solo intenta distraerte! 

Conoce a tu monstruo

No vencemos a lo que no vemos. Por lo que, en un ejercicio de imaginación, vamos a darle forma. Vamos a hacerlo tangible. 

En opinión de un servidor, el bloqueo creativo es como un boggart. ¿Cómo? ¿No sabes qué es un boggart? Si eres millenial, como soy yo, tiempo has tenido de averiguarlo. Si no lo sabes, mal. 

Está bien… 

«Un boggart es un no-ser amortal de forma cambiante capaz de transformarse en la imagen de lo que más teme su espectador. Debido a su habilidad para cambiar de forma instantáneamente, nadie sabe cuál es la forma original de un boggart cuando está solo.».

Agradéceselo al fandom de Harry Potter. 

Por cierto, noticia. Al intentar darle forma, estás creando. 

Ahora, en un ejercicio de introspección, averigua la situación de tu vida (porque siempre hay una situación en tu vida) que has interiorizado y se está llevando tu atención. 

Vamos, te doy tiempo. 

Tranqui, no te voy a cobrar nada. 

Pero tampoco soy tu psicólogo, venga.

¿Qué? ¿Ya lo tienes? ¡Perfecto! Avanzamos. 

Deshazte de ello

¿Qué esperabas? ¿Una lista de perogrulladas sin sentido y la falsa promesa de que funcionarán? ¡NO! ¡Esto… es… ESPARTno. Vaya, me he desviado del tema. ¡Vuelvo!

A veces, los imprevistos de la vida hacen que se nos enquisten pensamientos o emociones. No me estoy poniendo profundo; es un hecho. Ese es tu monstruo del bloqueo creativo. Si es un problema, apártalo. 

Lo sé, no es tan fácil. 

Pero ahora mismo no tiene cabida en tu mente. De hecho, si te bloquea en cualquier aspecto de tu vida, no tiene cabida nunca, jamás, en tu mente. 

Una creencia muy extendida es que dar largos paseos ayuda a inspirar el proceso creativo. Stephen King lo hace. Charles Dickens lo hacía (tanto que para escribir ‘Cuento de Navidad’ llegaba a hacer hasta 34 kilómetros diarios; lo escribió en dos meses). Yo lo hago. Y tantísimos otros escritores más. 

Lo cierto es que así es. Pasear tiene grandes beneficios, pero es que además te permite hacer un stop en tu vida para reajustarte contigo en tu mismidad.

Ya está

No hay más consejos. Hagas lo que hagas: oxigénate, respira. 

Si quieres crear, crearás. Quizá no logres lo que te propongas a la primera, pero, si quieres llegar a algo, solo lo harás haciendo. Creando. Escribiendo, dibujando, fotografiando, esculpiendo… (he dicho esculpiendo, no escupiendo, relee). 

La tendencia es desistir ante el bloqueo creativo, pensando que en algún momento volverá la inspiración. Es como dejarse llevar en el mar, llega un punto en que no ves la playa; no lo hagas.

«Dentro de ti hay talento; riégalo a diario o habrá muerto». No es mío. Es de Ignacio Fornés Olmos (Nach), cógelo. 

Espero que estas líneas te hayan motivado y logres deshacerte de tu monstruo. 

Y, si no, el equipo de Creativia estamos a tu disposición. 

Ah, no te agobies, si escribo una segunda parte te ayudaré a evitar al  monstruo.

Pero prepárate para leer.

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